
están sentadas en el tocador de tres puestos
espalda contra espalda
Daisy se mira las manos
Violet el rojo bajo los párpados
¡Son las famosas siamesas Hilton!
una tarde de domingo antes de salir a la iglesia con 60 años
y una gripa que las matará esta noche
bailaron cantaron tocaron el saxofón en circos desde los 13 años
dos muñecas cosidas por la espalda
el cierre espectacular de cualquier desfile
Violet dice que es una necedad ir a la iglesia
está más cansada de lo que creía
Daisy se siente igual, prende un cigarrillo y tose repetidas veces.
Me gustaría un trago, dice Violet
Vamos, dice Daisy recuperándose
a los 23 consiguieron la libertad en un juzgado
100.000 dólares que pagó Mr Hilton
y un tiquete a Hollywood para convertirse
en la mariposa gigante de alas estampadas en flores
que revolotearía por unos años las salas de cine
Compramos todos los vestidos que quisimos
dice Daisy
Los sombreros más ridículos
completa Violet en el aire espeso de una conversación
repetida por casi 40 años entre humo de cigarrillo carpetas bordadas a mano
y cajas de cartón de todos los tamaños regadas por los rincones
Y nos maquillamos como quisimos
Y no volvimos a usar lazos
Sí, en el pelo no más lazos
se acostaron temprano mareadas y enfebrecidas
la muerte de Violet aulló quedo en los oídos de Daisy
que se despertó asustada y llamó a su hermana
le dio codazos débiles le pateó los pies
prendió un cigarrillo y un acceso de tos
dejó sangre en la almohada
dio un par de caladas más y lo apagó contra la tabla lateral de la cama
murió unas horas más tarde
tres décadas después de haberse besado con Mr Vadja
frente a las cámaras entre las luces
y a espaldas de Violet
que cierra los ojos y entreabre los labios
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