top of page

  Hoy naces; te esperan las mantas, los mitones, todas las cosas que tu padre ha conseguido para ti durante los últimos meses; y es él mismo quien hoy las apila y las quema en el patio. No es un fuego poderoso, no hay una gran columna de humo; tan solo unas volutas grises, veladas y huidizas, se retuercen en el aire mientras tu padre hunde la cabeza entre las rodillas y canta bajito la danza que habla de la res que pare un novillo muerto. El día que naces, dolor y fuego y el llanto de tu padre, mocoso y borracho. 

  En la madrugada entra a la casa y grita que va a conseguir otra botella de aguardiente, agarra el moisés en el que duermes, lo trepa a la montura y sale contigo rumbo al pueblo vecino sin que tu madre, ni nadie, le pregunte a dónde te lleva.

8

bottom of page